
Muévete y Siente Intensamente
Como mínimo, podríamos decir que te aporta efectos provechosos parecidos a los de cualquier actividad física estructurada que se practique en grupo y con regularidad e ir más lejos en aspectos especialmente vinculados con la salud emocional y el potencial de relación interpersonal:
Ayuda a controlar de forma voluntaria los estados de estrés y ansiedad.
Favorece la gestión y la expresión de nuestras propias emociones.
Igualmente es útil para mejorar la percepción y respuesta ante los estados emocionales de otras personas.
Potencia la producción de nuevas ideas y el pensamiento creativo.
Impulsa la ‘alegría’, el optimismo, las emociones placenteras y el humor endógeno.
Aumenta la aparición de comportamientos, pensamientos y actitudes de empatía y asertividad.
Incrementa los niveles de confianza y autoconfianza.
Fortalece la comunicación afectiva, la autoestima y la percepción de la ‘propia identidad’.
Nos ayuda a mantener el tono muscular y a movernos con mayor equilibrio postural.
Algunos estudios describen cómo puede mejorar la calidad de vida de personas con trastornos mentales graves y también de quienes integran su entorno familiar.
Se ha registrado un cierto espectro de efectos positivos cuando la practican enfermos de Alzheimer o personas con síndrome de Down.
En síntesis, parece que puede servir de algún alivio en una amplia diversidad de situaciones personales y colectivas.
Una via hacia la salud.
